16.7.07

El síndrome Godfather

Nuestras amenazas nunca son vacuas, y menos si con ellas homenajeamos a esa trilogía de Coprola: El Padrino.


¡Deja de roncar o embragamos tus pulmones! (chiste de mecánica)


¿Nunca te han soplado en la oreja con un soplete?


¿Alitas o pechuga?


Te voy a enseñar yo a meterte cosas en los ojos. En todos...


Y la crem de la crem. Ante esta cándida imagen, se te sobrecogen hasta los tarzanetes.

1 comentario:

El Maestro dijo...

Mmmm, parecer ser que la sangre del équido sigue aún fresca en las presentes instantáneas...

¡Vaya! ¡Una cabeza de caballo con polea!